La dieta más saludable

Hoy en día existen numerosas corrientes dietéticas y no me refiero a las dietas milagro o los alimentos de moda, sino a aquellos estilos de vida que llevan implícito una forma determinada de comer. Cada una tiene unos rasgos propios que la definen pero todas tienen en común:  la búsqueda de la salud.


Hay abundantes testimonios de personas, que adoptando tal o cual tipo de alimentación, han sanado sus enfermedades, les ha cambiado la vida y/o se sienten mejor que nunca. Hablan con sinceridad de cómo estaban antes y cómo se encuentran ahora, explican los entresijos de su nueva vida y las ventajas de ese tipo de alimentación.



QSN: Testimonio de quien ha cambiado su alimentación


¿A quién creer? 


Para aquellas personas que esperan encontrar la solución única y definitiva, la panacea, estas aparentes contradicciones sobre los beneficios de tipos de alimentación tan distintos resultan desconcertantes.

Como dice el refrán:
"Cada uno habla de la feria según cómo le va en ella".


Podría parecer que alguien miente, que algo esconden detrás, que la realidad es otra. Yo, personalmente, conozco casos de personas que han hecho grandes cambios en sus vidas, unos han mejorado su deteriorada salud y otros han curado alguna enfermedad que llevaban años arrastrando, solamente adoptando, cada uno de ellos,  un tipo concreto de alimentación. 




¿Cómo es posible?


Fundamentalmente, porque se han atendido dos premisas:

- 
Realizar un cambio es bueno. En el sentido de romper la rutina, dejar de seguir siempre la misma senda y hacer las cosas de forma diferente.


- 
Tu cuerpo necesita que le prestes atención. Es decir, estar atentos a esas señales que nos manda.



Pero, para poder poner en práctica estas dos premisas necesitamos conocer y evaluar la situación actual en la que nos encontramos, el punto de de partida:


  • Situación digestiva. El estado del aparato digestivo (en su totalidad: estómago  y todas las glándulas y órganos que participan en la digestión, hígado, intestino y flora intestinal) tiene mucho que ver. No somos lo que comemos, somos lo que asimilamos. Si nuestro sistema digestivo no se encuentra en buenas condiciones no será capaz absorber los nutrientes de los alimentos, por muy sanos  que sean. De manera que se convertirán en alimentos perdidos. Lo mismo ocurre con los suplementos que tomemos, si no encuentran las condiciones de absorción idóneas, pasarán de largo.

QSN: Situación de partida que indica necesidad de cambio de alimentación
  • Percepción de estado de salud. La salud es algo muy difícil de definir. Cada persona, en base a su experiencia personal, daría una definición muy distinta. Así que cuando alguien busca mejorar su salud no existe ningún método para medir el punto en que se encuentra, solo puede describir una apreciación subjetiva propia. Una valoración médico-diagnóstica  nos da unos parámetros estándar que nos orientan pero la sensación profunda que tiene la persona de su estado de salud es imposible de medir y por tanto cada uno se encuentra en un punto de partida y de búsqueda que no se asemeja a nadie más.  


  • Estado emocional. Desilusión, apatía, ansiedad, vacío, insomnio, desesperanza, tristeza, hastío, son emociones que se suelen dar cuando no estamos viviendo nuestra vida en concordancia con nuestros ideales o valores. Todas estas emociones generan en nuestro cuerpo disfunciones como dispepsia, estreñimiento, cefaleas, rinitis, contracturas, algunos dolores… que representan avisos que desantedemos.  


  • Estilo de vida. La rutina, el estrés  y las obligaciones, nos hacen vivir como autómatas: días repetidos, actitudes repetidas, emociones repetidas, gestos repetidos, costumbres repetidas… y, además, se añade ese continuo y reiterativo repiqueteo en la cabeza: debería…  o tengo que…, en referencia a aquellos hábitos que nos gustaría cambiar pero nunca encontramos el momento adecuado. Así se da la gran paradoja, a pesar de saber lo que hacemos mal no hacemos nada por cambiarlo porque, en el fondo, no queremos salir de la zona de confort.



Las personas que han hecho cambios en sus vidas y han conseguido modular o transformar estos puntos han notado como si su cuerpo despertara y la ganancia percibida es tal, que sienten la necesidad de compartirlo con los demás. Esta es la razón de muchos de los testimonios entusiastas que leemos, aunque, hemos de ser cautos, como ocurre en todos los ámbitos de la vida  “no es oro todo lo que reluce”.


Con todo esto quiero decir que cuando existe una situación alterada de salud, solo con introducir pequeños cambios saludables ya estamos causando un bien, es algo así como abrir una ventana para que entre aire fresco. 

En la mayoría de las ocasiones el simple hecho de dejar atrás malas costumbres y malos alimentos supone un gran beneficio sin llegar a practicar un tipo de alimentación concreto.   



QSN: Cambiar de alimentación es como la llegada de la primavera



Estos cambios representan para el cuerpo como la llegada de la Primavera, en la que la Naturaleza despierta, se sacude lo viejo y empieza a brotar de nuevo. Así el cuerpo pondrá a trabajar toda su maquinaria depurativa, se empezaran a notar los primeros efectos, después vendrán los cambios visibles, la mejora del ánimo, otra forma de percibir la salud y algo muy importante, gran potencial para nuevos reajustes.



Un apunte final...



QSN: Quien ofrece la panacea es un charlatán


En la búsqueda personal de un cambio de alimentación aparecerá ante nosotros un amplio abanico de posibilidades, numerosas tendencias, contradictorias justificaciones, testimonios, avales científicos, etc.


QSN: Elige entre todas las posibilidades aquello que más te conviene




El camino para elegir correctamente siempre es el mismo:
  • Descartemos las dietas transitorias en boga, las soluciones prodigiosas y cualquier quimera que no exija una alimentación saludable. 
  • Quedémonos con todas aquellas alternativas cuyo denominador común sea la vida sana y que incluya siempre alimentos sanos.
  • Atendamos los testimonios de otras personas como lo que son, historias personales. Nos pueden ayudar a orientarnos o, incluso encontrar semejanzas, pero no significa que se vaya a repetir la historia porque la persona y su punto de partida son distintos.

  • Estudiemos la información que nos proporcionan con sentido crítico, consultando distintas fuentes, y analicemos si es, no solo lo que estamos buscando, sino también lo que necesitamos. 


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