Cuidarse te hace feliz

Hoy se celebra el día internacional de la felicidad.

¿Se puede medir la felicidad?

Parece que si, fijaos en esta historia que parece salida de un cuento:

En 1970, Bután, un pequeño país en el Himalaya, un joven príncipe de 18 años se convierte en rey al fallecer su padre repentinamente. En su discurso de coronación, dijo una frase que marcó el inicio del cambio y del modelo de desarrollo de aquel país: “La felicidad interior bruta es mucho más importante que el producto interior bruto”.

Aquella idea prosperó y para conseguirlo, los butaneses responden cada dos años, un test de 180 preguntas referidas a 9 temas, que son: bienestar psicológico, uso del tiempo, vitalidad de la comunidad, cultura, salud, educación, diversidad medioambiental, nivel de vida y gobierno.

Se determina si una persona es feliz si ha alcanzado el nivel de suficiencia en cada apartado.  Los resultados son sometidos a fórmulas y ecuaciones matemáticas para alcanzar el dato más valioso el FIB (felicidad interior bruta). Además los datos resultan útiles para comparar por distritos, por años, por géneros, por edad y, con las conclusiones obtenidas, orientar la política futura.


A raíz de esta iniciativa La Asamblea General de Naciones Unidas en la resolución 66/281 decide proclamar el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad. Sus fines son: “Reconocer la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales de los seres humanos y la importancia de su inclusión en las políticas de gobierno. La resolución invita a todos los Estados Miembros, a los organizaciones nacionales, regionales e internacionales, a la sociedad civil y a las personas a celebrar este Día, y promover actividades concretas, especialmente en el ámbito de la educación.”  


¿Y por qué os cuento esto?

Seguramente has escuchado muchas veces la frase: “Somos lo que comemos”. Yo voy más allá, somos cómo nos cuidamos o cómo nos tratamos y eso incluye la alimentación.

Cuidarse se aplica a todas las actividades que realizamos cada día y a la actitud que tenemos frente a la vida sabiendo que ambas repercutirán en nuestra salud. 
Así pues, la actitud que tomemos ante los alimentos y la forma de comer repercutirá ineludiblemente sobre nuestro bienestar.
Si nuestra actitud es cuidarnos, entonces comprenderás que al cuerpo no se le puede dar “cualquier cosa para que vaya tirando”. Comer mal nos resta energía y nos aleja de la salud. Y si además te preocupa tu imagen y no estás de acuerdo con ella, empiezas a menospreciarte y tratarte mal, lo que te aleja de la felicidad.


Cómo empezar a cuidarse

Lo primero que tienes que hacer es ver qué lugar de tu escala de valores se encuentra cuidarse. Si es importante para ti, no te supondrá mucho esfuerzo marcarte un objetivo, trazar un plan para dedicarte a ello. Pero para conseguirlo has de estar dispuesto a:

 Respetar tu cuerpo. Trátalo como quien cuida a un niño, escucha sus necesidades y dale siempre lo mejor.

 Aceptarse a uno mismo. Nadie es perfecto y tu eres único, no te compares con nadie.

 Marcarse un objetivo y dividirlo en metas pequeñas. Para facilitar tanto el desarrollo como el éxito.

 Trabajar cada día en ello. Con constancia. Al principio será una novedad, luego se convertirá en un hábito más de tu vida.

 Poner atención a lo que comes y cómo lo comes. Obsérvate y anota durante una semana todo lo que vas comiendo y cómo lo comes (de pies, deprisa, sin hambre, a deshora, viendo la tele,…).

 Ser sincero contigo mismo y no ponerte excusas. Habrá momentos en que querrás tirar la toalla, permítete hoy no seguir tu rutina pero no dejes que tu cerebro invente excusas para abandonar o justificar.

 Ser consciente de que no todo saldrá perfecto. La idea central es que lo vas a conseguir pero si no es así, tranquilo, hay más oportunidades.

 Acostarte visualizando tu objetivo y levantare cada día con la ilusión de ponerlo en práctica. Mantener alta la motivación es una de las claves del éxito.
Leer, aprender y compartir. Aumentar tus conocimientos y transmitirlos te enriquecerá aún más.

✧ Celebrar los éxitos y perdonarse los fallos. Es muy importante felicitarse por haber conseguido una meta, celébralo, pero no te castigues si no lo has logrado, asume los errores y aprende de ello para seguir adelante.



Merece la pena el esfuerzo y la dedicación que le vas a dar, porque uno de los factores para en la obtención de la felicidad es estar bien alimentado. Cuídate.





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