Hagamos Consumo de Proximidad

Hoy en día acostumbramos a hacer la compra en los supermercados por la comodidad de encontrar todo lo que buscamos en un mismo centro, lo cual nos ahorra tiempo, pero no nos damos cuenta de que estamos consumiendo productos de lugares remotos cuando podríamos comprarlos a un productor de la zona y practicar así un consumo responsable.

Si nos vamos fijando en las etiquetas de los alimentos que compramos, veremos que muchos de ellos han viajado miles de Km. La globalización ha hecho que podamos tener en nuestra mesa productos exóticos de otras zonas del mundo. El  viaje de algunos de esos alimentos ha podido ser de más de 8000 KmPero no hablamos de alimentos exóticos sino cotidianos. 

Se da la paradoja de que explotaciones cercanas a nuestro domicilio venden sus productos a distribuidores, que desde sus centros logísticos los envían a sitios dispares a muchos Km. de distancia, y nosotros, a su vez, compramos los mismos productos de sitios lejanos a nuestra localidad. La cadena de suministro está en manos de unos proveedores gigantescos que planifican la distribución por conveniencias y concentrando las ventas a grandes supermercados, sin tener el cuenta la destrucción de la economía local y el coste ecológico: contaminación, huella energética...

Nuestra alternativa es el consumo de proximidad

¿Qué es el consumo de proximidad?
También llamado consumo local, es el consumo de productos y servicios hechos en nuestro entorno territorial más cercano.

En países como el Reino Unido, EEUU, y otros, ha surgido un movimiento que  practica la dieta  de las 100 millas, es decir, no compran alimentos que se hayan producido más allá de 100 millas. Esta tendencia está inspirando también a restaurantes y cafeterías a consumir productos locales.


En relación a este tema quiero hacer referencia a algunas iniciativas, como la del movimiento Slow food, llamada Restaurantes Km 0, en los que se utilizan productos  locales. En España hay 38 de ellos y en sus cartas han de aparecer 5 platos, como mínimo, en los que el 40% de los ingredientes, incluido el ingrediente principal,  están comprados directamente al productor, en su entorno más cercano, no más allá de 100 Km.
Otra iniciativa pionera se ha puesto en marcha en el territorio catalán y se basa en el mercado de frutas y verduras de Km 0: La empresa SA2PE ofrecerá fruta y verdura que llegará a la tienda al día siguiente de ser recogida desde un punto de producción a una distancia inferior a 100 km. Esto será posible gracias a que en las propias plantaciones se lavará y refrigerará la fruta que al día siguiente saldrá hacia su destino. Apenas requerirán embalaje con lo que también se reducen considerablemente los residuos de envasado.

Cómo podemos practicar nosotros el consumo de proximidad?

- Acudiendo a los mercados locales semanales en los que nos encontremos con productores de la zona, familiarizándonos con las variedades locales de frutas y verduras, y conociendo su estacionalidad.

- Ante dos productos iguales elegir siempre el más cercano, de la zona, de la provincia  o al menos del país. A más proximidad menos contaminación habrá generado y tendremos más frescura del producto.

- Siguiendo otras iniciativas como las cooperativas de consumo de agricultura ecológica, que se están extendiendo cada vez más y que ya están funcionando bastante bien en Madrid, Cataluña, Andalucía y País Vasco.

 
- Otras tendencias que se suman a estas son los huertos urbanos o los huertos en el balcón, que nos proporcionan, a pequeña escala, una pequeña provisión de productos frescos así como la satisfacción y el orgullo de cultivarlos tu mismo,. Además es una actividad educativa y lúdica que agrada mucho a los niños.


Qué beneficios tiene el consumo de proximidad:



  • Practicamos consumo de temporada, a mejor precio, y mantenemos la estacionalidad de frutas y verduras.
  • Favorecemos la permanencia y desarrollo de explotaciones familiares y sus técnicas de cultivo, así como el mantenimiento de productos autóctonos que se van perdiendo por dar paso a otras variedades (más resistentes al transporte o más productivas).
  • Colaboramos en el mantenimiento del entorno rural, sus poblaciones, oficios y tradiciones.
  • Los productos locales se recogen en su momento justo de maduración  y llegan a nosotros más frescos.
  • Contribuimos a reducir la contaminación ambiental: porqué no se utilizan embalajes, si  llevamos nuestro bolso o carrito de la compra no necesitaremos bolsas de plástico y la huella de CO2 es menor, al no necesitar largos transportes.

Todos podemos aportar nuestro granito de arena para el respeto y mantenimiento de nuestro entorno y su biodiversidad, para la conservación de pequeñas empresas productoras y el incremento de la economía local, a la vez que mejoramos la calidad de nuestra alimentación y nuestra salud.


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